[Crónicas] Off Sonar: Mulero inefable (Barcelona, 17/06/2010)
Ian S. | 22/06/2010
Ayer quedó la crónica camino a la actuación de Óscar Mulero. Al Moog peregrinamos y sucedió el misterio. Dan ganas de acabarla aquí. Todo lo que continúa va a ser estropearla.
Sería mejor ni escribir nada, ni grabar nada. Al amanecer los vídeos son fragmentos apagados de una ecuación, sin espíritu, sin sentido. Nada vale. Hay que peregrinar a Eleusis si quieres participar de sus misterios. San Juan de la Cruz, el poeta que tanto ilustró la noche oscura del alma, dice que hay experiencias inexplicables con palabras. Es lo inefable. Pero el cronista accidental, soberbio pecador, persiste en los tristes trazos. Ni siquiera gozan la excusa de ser poesía inmortal. Mas bien pura deformación profesional, necesidad de narrar lo vivido para sacarlo de la cabeza.
Luego, ante la pantalla, golpea la realidad, fallan las palabras. Podría destacar el exquisito repaso a la historia del techno y sus ramas fundamentales. Señalar una precisión en las mezclas que se da por descontada. Reiterar cómo construye narraciones en las que cada tema es una pieza de la historia. Resaltar que en las sesiones de Óscar aprenden todos los que llegan humildes, desde los jóvenes emocionados en sus primeros viajes iniciáticos, a DJs que reconocen sin timidez acudir a tomar nota.
Luego destacar que, ante todo, fue una experiencia, un viaje colectivo, en el que se fundieron chamán y participantes. Aliñarlo con alguna metaforita. En resumen: mucho bla bla bla. Esto ya lo perpetré antes. Tampoco fue muy original. Cualquier aficionado lo sabe. Hasta las metáforas rancean. Tras mi última nota en Mondo Sonoro, un lector y amigo me asegura que es típico escribir que Óscar cabalga la sesión. Normal, salida fácil tirar de este adorno, dada su pública afición a las motos. ¿Habré usado ya alguna vez lo de inefable? Un repaso al disco duro y el Google no delata anteriores empleos. Así que aquí juego la última baza, sin convencimiento, ni victoria. Aunque sea por confesar la incapacidad, por liberarme de más intentos, de más fracasos.
El All night long de los 20 años confirmó que Mulero es parte de la historia mundial de la música electrónica. Hasta un sello como Tresor farda de que revise sus archivos y lo anuncia a pleno pulmón en el Tresor Tour, o al presentarlo orgullosos como la estrella de la sesión Tresor en Off Sonar. Ni tiene complejos, ni prejuicios, ni etiquetas, ni nada que demostrar. Ya queda todo dicho. Se acabaron las cartas. No va más.