Espacios de cultura

Ian S. | 10/01/2010

Imagen en la que aparece Helios Amor pinchando

El termino "cultura de club" suena ya un poco sobado, gastado. Convendría al menos una variante del meme. Ejemplo: espacio de cultura. Hay un Arte mayúsculo de museos, reglas, libros, subvenciones y especialistas; luego está la cultura popular que las personas crean y disfrutan en lugares como los clubs. El paseo del Studio54 a El Patio de la Favorita conecta ciudades, gentes, sueños y pasión por la música vivida.

La Favorita ya es seductora en su nombre, evocador de harenes y acogedores patios. Elegancia en el trato, sobriedad en las formas, su ajuar abunda en joyas, mas ninguna tan brillante como la programación musical repleta de escondidas alhajas. Con lujos como la vuelta de Yke a Gijón, cuatro horas de baile, goce y combinaciones de ritmos contagiosos. La velada acabó a puerta cerrada con Helios Amor a los platos. Este artista reside en la Favorita las tardes de los fines de semana. Con regularidad cambia el repertorio, la devoción por la calidad permanece invariable. Resulta habitual que a las ocho de la tarde consiga hacer a la pista bullir con entusiasmo de horas más tardías. Jazz, ritmos latinos, broken beats, funk, argumentos siempre sobran.
Otro obsequio de la Favorita a sus enamorados son las actuaciones de Infamous Monster, un alias de Óscar Mulero para pinchadas en familia y sin publicidad. Melancolía, dulzura, hipnotismo, oscuridad y energía. Las sesiones de Mulero son historias en movimiento, con Infamous Monster demuestra que también puede narrarlas a base de rock, pop y lo que se tercie. No sólo de electrónica vive Óscar.

Imagen en la que aparece Eulogio pinchando

El Studio54 de Manhattan fue un hito en la historia de los clubs y la música disco, ahora renace en un modesto local de Oviedo. Autónomo, abierto, inmune a lo políticamente correcto, lleva el techno por bandera, con sesiones que transitan con naturalidad de estilos en boga como el techno-house a temazos de acid techno y otras variantes olvidadas. Aunque pequeño, puede presumir de haber acogido artistas internacionales del nivel de Surgeon o Ed Chamberlain. En todo caso la marca de la casa son actuaciones de jóvenes promesas de la escena electrónica asturiana como Smug, Yayo, Tru o Rupture. En el Studio tienen carta blanca para pinchar lo que les viene en gana, libertad que genera sesiones complejas, inusuales y arriesgadas.

Los años 80, época del nacimiento de la famosa ruta valenciana, fueron también de reconversión, petróleo caro y crisis económica. El público acudía con el espíritu abierto de la pasión por la música y el encuentro con el otro. Rock, techno o Nina Simone se solapaban durante la misma sesión, tolerancia que aún permanece en algunos clubs. El ritual de la ceremonia compartida funcionó como eficaz vía de escape a la escasez material. Llegadas de nuevo las vacas flacas, conviene recordar que las cosas importantes como la amistad o la música son baratas. Basta salir a la calle y disfrutarlas.

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