[Crónicas] ECO Festival 2009
Texto: Luis // Fotos: Fernando Parrilla, Perro y --- // Vídeos: --- | 20/11/2009
La música electrónica de alto voltaje volvía a la capital de Asturias y por todo lo grande. Un único culpable: Electronic Culture Oviedo.
Un festival compuesto por muchos de los grandes de la escena mundial, teniendo como principal atractivo el live del señor Laurent Garnier, tan difícil de ver por estos lares. Junto al francés, dos conocidos de sobra por todos: los veteranos Josh Wink y Green Velvet. Acompañando a estos clásicos, Kristian Beyer, de la formación Âme, y Karotte, que junto con los nacionales Hugo Rolán y Gerardo Niva completaban esta primera edición del ECO festival.
Un carpa para 6000 personas que acojería aproximadamente a unas 3500, contaba con una zona de terraza, numerosas barras, merchandising y demás que convirtieron el parking del Tartiere en una fiesta improvisada.
Un sonido muy bueno en todo momento, si bien en las dos primeras actuaciones estaba muy bajo, suponiendo ensalzar así el live de Garnier al subirle el volumen.
A las 17:00 más o menos arrancaban los technics de la mano de Hugo Rolán, el cual dio un repaso de buena música a pocos BPMs, subiendo poquito a poquito y dejándole los mandos listos a Âme. Rolán abarcó desde el house más purista hasta el detroit techno pasando por el tech house. Una sesión muy bien ordenada y perfecta para la apertura del evento. Se escucharon tracks de St Germain, Jerome Sydenham, Guideon y poniendo colofón a este mágico discurso, el Sky and sand de Paul Karlkbrenner, BSO de la película Berling Calling.
Kristian apareció en escena con sus melodías y sus voces, un tech house made in Âme muy alegre, sentimental y bailable. Temas de Ame, Kerri Chandler, Marco Carola... Muy correcto en las mezclas y sutil en la ecualización; ofreció un set muy bueno y llevadero, estructurado de una manera genial. Se notaba que había calidad en esta noche electrónica, y quedaba para rato...

Tras el buen sabor de boca que nos dejó Kris, apareció Karotte. El alemán comenzó de manera enérgica y animando a la gente, aunque cayendo en la monotonía por momentos. Poca mezcla y mal aunque no fue suficiente para que la gente dejara de bailar. Tracks de cosecha propia, de Gregor Tresher y remixes a clásicos como Rouse Rouge de Analogic people in a digital world, de St Germain, plagaron su set. De mención el momento Joris Voorn - Chase de mouse. Un aprobado muy pero que muy justito para dar así paso al protagonista principal de la noche: el señor Laurent Garnier.
Laurent apareció en escena con su banda, acompañado del artista Scan X, y de instrumentos de viento y cuerda. El francés dio un live y un discurso en toda regla. Tocó todos los estilos de la electrónica, desde el jazz visto a su manera, con temas como el Gnamanjkoudj o el Delaing with the man, pasando por techno con el Crispy Bacon, o cómo nos brindó él, "Te quiero para Crispy bacon", y llegando hasta el rock o el drum'n'bass. Y es que el francés estaba muy dicharachero esa mágica noche de San Mateo. No faltó su apoteósico cierre con su tema más aclamado, The man with the red face, y es que no sólo sonaron tracks de su último album, Tales of a Kleptomaniac. Laurent dirigió todo el "cotarro" perfectamente, sincronizando a los músicos de manera magistral. Se oyeron también, entre otros, el No music o el Pay TV. Para llorar, vamos. Un gran directo el que nos dejó el número uno de la electrónica mundial, y que dejó huella en muchos de los asistentes al evento.
(Garnier se lo dedicó a ella y nosotros también le dedicamos esta crónica)
Tras Garnier apareció en escena el madrileño Gerardo Niva. Sin duda su ecualización fue de 10 y sacó un sonido muy limpio y potente. Una sesión de tech house algo parado, difícil papeleta detrás del señor Garnier. Volvió a llenar la pista poco a poco y subiendo de BPMs para dejarle todo listo a Josh Wink.
Josh Wink nos ofreció una sesión un tanto variopinta, temas de su particular electrazo, caso del Higher States of Consciousness, pasando por algo de Detroit con un remix un tanto pobre del Good life de Inner City. Mucho tema de la vieja escuela combinado con todo tipo de estilos, tocando también el minimal o techno.
Para cerrar este buen festival, un veterano en la escena: Green Velvet. Poco sonido de Chicago sacó Velvet y su sesión fue un ir y venir de temas conocidos abarcando todos los estilos habidos y por haber. Un set con coherencia 0, haciendo un auténtico efecto batidora. Desde su clásico La la land hasta La Mezcla de Cleis pasando por su War on the saints; y poniendo colofón a su actuación, un remix del Seven Nation Army de White Stripes.
Un festival que podemos calificar como bueno. Un muy buen sonido, buena organización y bonita iluminación y montaje. Oviedo necesitaba algo así, esperemos que dure por muchos años. Para ser su primera edición nos ha dejado a todos muy pero que muy satisfechos.
¡Larga vida al ECO!